Ingrávidas_ Vivir sincronizado con los ritmos de la naturaleza significa volver a descubrir su mágico e inapelable proceso de cambio continuo del que, aunque parece que nos hemos querido apartar, formamos parte. Vivimos en la era de lo inmediato, de las tareas optimizadas hasta la obsesión, de la enfermiza relación entre tiempo y productividad. Pero en la naturaleza todo transcurre de otra forma y, si nos sacamos las imposiciones de la prisa, es posible apreciar como el tiempo va sacándole peso a las cosas. Las que ayer se aferraban al árbol, verdes y obstinadas, hoy navegan en el viento sin oposición. Elegantes, esenciales, sutiles, ingrávidas…
© 2019 Juan Rodal
Ingrávidas_ Vivir sincronizado con los ritmos de la naturaleza significa volver a descubrir su mágico e inapelable proceso de cambio continuo del que, aunque parece que nos hemos querido apartar, formamos parte. Vivimos en la era de lo inmediato, de las tareas optimizadas hasta la obsesión, de la enfermiza relación entre tiempo y productividad. Pero en la naturaleza todo transcurre de otra forma y, si nos sacamos las imposiciones de la prisa, es posible apreciar como el tiempo va sacándole peso a las cosas. Las que ayer se aferraban al árbol, verdes y obstinadas, hoy navegan en el viento sin oposición. Elegantes, esenciales, sutiles, ingrávidas…
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