Intemperie_Poco se podía imaginar Carlos la suerte que correría la revista monográfica sobre la segunda guerra mundial que se dejó en mi casa. Tras unos días encima de alguna mesa y un par de olvidos en mis viajes al punto de reciclaje, pensé que si seguía aquí era para algo. Por lo desagradable del tema que abordaba, decidí que la tortura era lo se imponía. Convencido de mi impulso sádico la arrojé a mi terraza en la que se retorció ante los rigores de un otoño Balear, en el que el sol del mediodía aun castiga con dureza, la humedad de la noche se mete por todas las rendijas y las tormentas se emplean a fondo. Es la historia fotografiada de los 45 días de tortura al mensajero del relato de una etapa tan bochornosa para la humanidad. Y hasta que aguante seguirá en mi terraza regalándome sus curvas, ahora que ya sé que el mensajero no tiene ninguna culpa…
© 2019 Juan Rodal
Intemperie_ Poco se podía imaginar Carlos la suerte que correría la revista monográfica sobre la segunda guerra mundial que se dejó en mi casa. Tras unos días encima de alguna mesa y un par de olvidos en mis viajes al punto de reciclaje, pensé que si seguía aquí era para algo. Por lo desagradable del tema que abordaba, decidí que la tortura era lo se imponía. Convencido de mi impulso sádico la arrojé a mi terraza en la que se retorció ante los rigores de un otoño Balear en el que el sol del mediodía aun castiga con dureza, la humedad de la noche se mete por todas las rendijas y las tormentas se emplean a fondo. Es la historia fotografiada de los 45 días de tortura al mensajero del relato de una etapa tan bochornosa para la humanidad. Y hasta que aguante seguirá en mi terraza regalándome sus curvas, ahora que ya sé que el mensajero no tiene ninguna culpa…
© 2019 Juan Rodal